Los Evangelios Sinópticos
Mateo – Marcos – Lucas

INTRODUCCION AL NUEVO TESTAMENTO
MAESTRO REV.JOHN E. CASANOVA
Los Evangelios son los libros más importantes de la Biblia; éstos registran las palabras y la vida misma de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. En este estudio compararemos 83 de los mismos relatos registrados por Mateo, Marcos y Lucas. De éstos, 24 también se encuentran en Juan.
Además, consideraremos 52 relatos encontrados solamente en el Evangelio de Lucas, y 27 relatos encontrados solamente en el Evangelio de Mateo.
Ciudades de la época del Nuevo Testamento
Memorice la ubicación de cada una de las siguientes ciudades:
Arimatea: Ciudad de José, el consejero piadoso que, en su propio sepulcro, enterró a Jesús (Lc. 23:51)
Azoto: La ciudad a la que Felipe fue arrebatado después de haber estado en Gaza (Hch. 8:26-40)
Beerseba: La parte más al sur de Judea.
Belén: Donde Jesús nació, la ciudad de David.
Betábara: Otro lugar donde Juan bautizaba.
Betania: La aldea de María, Marta y Lázaro.
Betsaida: En Galilea, ciudad natal de Felipe, Pedro y Andrés, cerca del lugar donde Jesús alimentó a 5,000.
Caná: Donde Jesús hizo Su primer milagro al convertir el agua en vino, en una boda.
Capernaum: Cristo fijó Su centro de operaciones aquí (en Galilea) durante Su ministerio, al igual que Pedro.
Cesarea: Base militar romana en el Mediterráneo, donde vivieron Pilato, Cornelio y otros.
Cesarea de Filipo: En la base del monte Hermón, donde Pedro confesó: “Tú eres el Cristo”.
Corazín: Una ciudad condenada por Cristo por causa de los milagros que vieron, pero no se arrepintieron.
Damasco: La ciudad más antigua de la Tierra, el lugar donde se convirtió Pablo, situada a unos 220 kilóme
tros al noreste de Jerusalén.
Decápolis: Una zona al este del río Jordán, donde Cristo ministró.
Efraín: Una ciudad al noreste de Jerusalén (Jn.11:54) cerca del desierto, donde Jesús habitó por
algún tiempo.
Enón: Un lugar donde Juan bautizaba, porque allí había mucha agua.
Fenicia: Zona del Líbano (Tiro) donde fue sanada la hija de la mujer sirofenicia.
Gadara: Una ciudad cerca del mar de Galilea, donde Jesús liberó al hombre poseído por demonios.
Galilea: Un mar. También un gran territorio en el norte de Israel, de donde provenían Jesús y
todos los apóstoles.
Gaza: Donde Felipe le predicó al eunuco etíope.
Hebrón: Una de las ciudades más antiguas de la Tierra, sin una sola mención en el Nuevo Testamento.
Jericó: Donde Jesús sanó al ciego Bartimeo.
Jope: Donde Pedro tuvo la visión, a medio día, de Dios purificando y aceptando a los gentiles.
Judea: Es el sur de Israel. Jerusalén era la capital. El Templo estaba aquí, el centro del judaísmo.
Lida: Donde Pedro sanó a Eneas y todos los que moraban en Lida y Sarón se volvieron al Señor.
Macaerus: El lugar donde estaba el castillo de Herodes, donde Juan estuvo preso y fue ejecutado.
Monte Hermón: Donde se cree que Jesús fue transfigurado.
Naín: Donde Jesús resucitó al hijo de la viuda.
Nazaret: Ciudad natal de Jesús, a unos treinta y dos kilómetros al suroeste de Capernaum.
Perea: La zona directamente al este de Jerusalén, al otro lado del Jordán, donde Jesús ministró.
Río Jordán: Nace en la base del monte Hermón y pasa por el mar de Galilea, hasta el mar Muerto.
Sicar: En Samaria, donde estaba el pozo de Jacob (Jn. 4:5-6) donde Jesús habló a una mujer.
Fije en su mente especialmente las cinco regiones principales de Israel donde Jesús ministró:
JUDEA SAMARIA GALILEA DECÁPOLIS PEREA
LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS (Mateo, Marcos, Lucas)
INTRODUCCIÓN
A los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas se les llama sinópticos. La palabra “sinóptico” viene del griego “synoptikos”, que significa “ver el todo en conjunto, tener una visión general”. Juntos, los tres Evangelios presentan la vida y las enseñanzas de Cristo, cada uno desde una perspectiva diferente. Se necesitan los tres Evangelios juntos para obtener el cuadro completo. Podríamos compararlo con estar en el banco de los testigos en la corte. Cada persona describe el mismo incidente, pero desde su propio punto de vista. Cuando John F. Kennedy fue asesinado, algunos vieron la escena desde edificios cercanos. Otros estaban de pie cerca de la caravana de automóviles, a ambos lados de la carretera. Varios estaban en la caravana. Cada uno describió lo que había oído y visto desde un punto diferente. Éste fue el caso en la escritura de los Evangelios Sinópticos. Registran muchos de los mismos sucesos, pero desde ángulos distintos. El contenido del Evangelio de Juan está separado de los otros tres de manera única.
Dos razones para las diferencias en los relatos de los Evangelios
¿Por qué son distintos los Evangelios? Hay dos cosas principales que debemos considerar cuando comparamos las diferencias entre los Evangelios. En primer lugar, las personalidades de los escritores de los Evangelios eran diversas. En segundo lugar, las audiencias a quienes escribían eran disímiles. Mateo, un contador, escribía al mundo judío. Marcos, un intérprete de Pedro, escribía al mundo romano. Lucas, un médico y erudito, escribía al mundo griego. Juan escribió para todos.
Mateo, Marcos y Lucas son inherentemente distintos. Sin embargo, todos presentan el mismo Evangelio y todos fueron inspirados por el mismo Espíritu. Los tres escritores dirigieron sus mensajes a diferentes públicos, que tenían distintas necesidades. Cada escritor registró de manera selectiva las enseñanzas de Cristo que se aplicaban a sus lectores respectivos. Otras enseñanzas fueron omitidas a propósito. Por ejemplo, Marcos menciona que las mujeres no deben divorciarse de sus esposos (Mc.10:12), mientras que Mateo no incluyó esto en su Evangelio a los judíos, ya que de todos modos la Ley judía no permitía a una mujer judía divorciarse de su esposo.
La singularidad del Evangelio de Juan
El Evangelio de Juan es diferente de Mateo, Marcos y Lucas. El Evangelio de Juan trata principalmente de las palabras y discursos del Señor Jesucristo. Juan no registra ninguna parábola. Marcos tiene cuatro, Lucas tiene diecinueve y Mateo, dieciocho. La palabra “fe” no se encuentra en Juan, aunque “creer” se menciona con frecuencia. Una tercera parte del Evangelio de Juan cubre un solo día: la Pascua en la que nuestro Señor fue crucificado. Los capítulos 13 al 19 ocurrieron el mismo día.
Mateo, Marcos y Lucas predicen, todos, la destrucción próxima de Jerusalén (70 d.C.), y fueron escritos antes de que cayese Jerusalén. Juan fue escrito mucho después de que la ciudad fuese saqueada, y no predice su caída. Juan utiliza la hora romana, que es igual a la nuestra. Los Evangelios Sinópticos usan la hora hebrea. El día judío empezaba seis horas más temprano, a las 18:00. El nuestro empieza a las 24:00.
RESUMEN DEL EVANGELIO DE MATEO
La personalidad de Mateo: un contador
Mateo, un ex recaudador de impuestos, es el único de los escritores de los Evangelios que registra la historia de cuando Jesús pagó el impuesto del Templo (Mt.17:24-27). La experiencia de vida de un hombre siempre surge en su predicación. Mateo hace referencia a monedas poco comunes, mientras que Marcos menciona tres tipos de monedas diferentes que eran usadas por la gente de más bajos recursos, (la blanca, el cuadrante, el denario). Lucas hace referencia a la blanca, el cuadrante y la mina, mientras que Mateo, quien tenía el hábito de manejar dinero, usaba términos tales como Dracma (impuesto anual del Templo, aprox. dos denarios romanos. Nota al pie de la versión RV-1995). Mateo 17:24; Estatero (correspondiente a cuatro dracmas) Mateo 17:27; y el Talento 18:24; 25:15, que era valuado aproximadamente 60 veces más que la mina mencionada por Lucas. Mateo también habla del oro, la plata y el bronce, y de terminología financera tal como cálculos, deuda y cambistas.
Mateo es categórico. Fiel a su instinto de “contador”, construyó su Evangelio bajo encabezados. Tomó fragmentos de los sermones del Señor y los juntó en un gran sermón que llamamo “El Sermón del Monte”, que se encuentra en Mateo, capítulos 5, 6 y 7. Cristo no predicó este sermón de una sola vez. Lucas nos ayuda a apreciar mejor cuándo predicó Jesús estos mensajes sueltos (Lc. 6:20-49; 11:11-13, 33-36 y 12:22-34). Mateo recopiló las parábolas de Cristo acerca del reino y las agrupó en el capítulo 13.
Mateo se dirige al mundo judío
Mateo escribe su Evangelio a los judíos. Él es judío de forma singular y completa en su presentación, y esto se hace evidente por la genealogía que traza el linaje de Cristo hasta Abraham, pasando por David (1:1) y su énfasis en el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento, que los judíos encontraban muy significativo. Hay alrededor de 129 referencias al Antiguo Testamento en Mateo, pero en comparación hay pocas en Marcos. El Evangelio de Marcos fue escrito al mundo romano, que no tenía ningún aprecio por las Sagradas Escrituras. Mateo trató de convencer al mundo judío de que Jesús de Nazaret era el Mesías prometido del Antiguo Testamento. Relacionó repetidamente profecías mesiánicas del Antiguo Testamento con la vida y ministerio de Jesús, mostrando cómo fueron cumplidas en Él. Dado que Mateo escribe a los judíos, busca contestar tres preguntas principales que estaban en primer lugar en las mentes de los judíos con respecto al Mesías:
1. ¡EL LINAJE DE JESÚS CIERTAMENTE PODÍA REMONTARSE AL REY DAVID! Lo primero que tenían que saber los judíos acerca de Jesús era Su relación ancestral con David. Todos ellos sabían y entendían que el Mesías descendería del linaje de David. Por tanto, Mateo contestó claramente a la primera pregunta de los judíos cuando comenzó su Evangelio con la genealogía de Cristo: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” (1:1). Jesús es llamado el “Hijo de David” repetidamente (9:27; 12:23; 15:22; 20:30; 21:9, 15). Jesús dejó muy en claro que no sólo era descendiente de David, sino que también era el Señor de David (22:42-45). Cristo recibió Su cuerpo físico del linaje de David (Ro. 1:3). Su espíritu, por supuesto, era eterno. El milagro de la encarnación hizo que Jesús fuera Dios y hombre simultáneamente.
2. ¡JESÚS CIERTAMENTE APOYÓ LA LEY! Él declaró: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (5:17-18). Cristo vino a cumplir la Ley en el sentido más estricto de la palabra, trayendo la Ley al corazón por un pacto nuevo y mejor. Él vino a traer redención al meollo mismo del ser del hombre. Jesús enseñó que la justicia de uno debía ser mayor que la de los escribas y fariseos, que era externa, si quería ser digno del reino de los cielos (5:20). Cristo estableció un nivel muy elevado al ordenar:“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (5:48). Ver el Apéndice I p.145
Para beneficio de los lectores judíos, Mateo retrata a Jesús como un Moisés nuevo y más grande. Este Moisés nuevo y más grande, muestra efectos más elevados de la Ley. Él enseñó: “Oísteis que fue dicho a los antiguos… pero yo os digo” (5:21, 27, 31, 33, 38, 43). Cada vez que dijo: “pero yo os digo”, Él daba interpretaciones más profundas de la Ley. Jesús iba más allá de los hechos, a las actitudes del corazón. El Sermón del Monte (cap. 5–7) es un cuadro de la Ley escrito en el corazón. Cristo, como el nuevo y más grande dador de la Ley, buscaba traer la Ley a los corazones de Su pueblo. Él hablaba como quien tiene autoridad, y no como uno de los escribas (7:28-29).
3. ¡JESÚS CIERTAMENTE HABÍA VENIDO A ESTABLECER EL REINO! Solamente Mateo utiliza la expresión “el reino de los cielos”, y la usa 33 veces. Principalmente, Cristo vino a establecer un reino interno y espiritual en las vidas de las personas. Los principios para la vida del reino quedaron plasmados en este Sermón del Monte. Cristo enseñó que el corazón necesitaba ser conquistado (15:18-20). Para que la sociedad cambie, los corazones de las personas tienen que cambiar. Los verdaderos problemas de la vida son espirituales, así que Cristo habló acerca del corazón más que de ninguna otra cosa. La política no es la respuesta. Solamente un mover del Espíritu de Dios puede cambiar la manera en que la gente vive. La sociedad nunca cambia, a menos que el hombre y la mujer sufran un cambio divino en sus corazones. Este reino espiritual que Cristo vino a establecer es una realidad interior de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Ro.14:17).
El reino de los cielos, por lo tanto, se refiere a tres esferas: 1) El cielo mismo. 2) Este reino celestial debe venir a nuestra vida personal. Jesús enseñó: “El reino de Dios está en vosotros”. 3) Al final, habrá un reino físico traído a la Tierra: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Esto sucederá en el tiempo del Milenio, pero empieza en el corazón.
El Evangelio de Mateo es muy judío. Muchas de las declaraciones de Cristo tienen un sabor judío especial: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (15:24) y: “Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (10:5-6). Mateo es el único escritor de los Evangelios que refuta la acusación de los judíos de que los discípulos de Jesús habían robado Su cuerpo (28:11-15).
RESUMEN DEL EVANGELIO DE MARCOS
El Evangelio de Marcos fue escrito por Juan Marcos, bajo la dirección de Pedro. Cuando el apóstol Pedro proclamaba la Palabra de Dios en Roma, había mucha gente presente mientras Juan Marcos traducía el mensaje de Pedro al latín. El público de Pedro le pidió a Marcos que pusiese las enseñanzas de Pedro por escrito, y el resultado fue el Evangelio de Marcos. Bajo la guía del Espíritu Santo, Marcos tomó de las palabras de Pedro y creó su Evangelio, lo adaptó especialmente para sus oyentes romanos (65 d.C.).
La Iglesia primitiva era unánime en cuanto a dos cosas: El Evangelio de Marcos fue escrito por Juan Marcos, y este presenta la predicación de Pedro. Algunos padres de la Iglesia primitiva, tales como Papías, Eusebio, Clemente y Orígenes, atribuyen este Evangelio a Marcos. Papías (140 d.C.) menciona al apóstol Juan, que dijo: “Siendo Marcos el intérprete de Pedro, todo lo que registraba lo escribía con gran exactitud…él estaba en compañía de Pedro, quien le dio la instrucción necesaria, pero no para dar una historia de los discursos de nuestro Señor”.
MARCOS ESCRIBE AL MUNDO ROMANO
Marcos adaptó su Evangelio al mundo romano. Los romanos no eran religiosos, ni filósofos, como los griegos. Les impresionaba la fuerza física y el poder militar. Los romanos respetaban a la autoridad, y eran personas de acción. Por lo tanto el Evangelio de Marcos es muy rápido y está lleno de acción.
TEMA: Cristo no es presentado a los romanos como el Maestro de Israel o un Moisés más grande, como Mateo lo describió a los judíos. En vez de eso, Marcos lo presenta como el poderoso hacedor de milagros. Jesucristo podía controlar la naturaleza: los vientos y el mar le obedecían. El mundo espiritual temblaba ante Él; tenía poder sobre todo tipo de enfermedad y dolencia, incluida la muerte. Ciudades enteras eran sanas por Él. Tenía poder sobre la economía, alimentó a cinco mil personas con sólo un puñado de comida. Hablaba con una autoridad que ninguno pudo desconocer. Él pudo humillarse ante aquellos que eran mucho más débiles y dar Su vida en rescate por muchos (Mc. 10:42-45). Esto era un reto para la mente y forma de pensar de Roma.
Cristo enseñó que la verdadera grandeza y la verdadera fuerza no se obtienen imponiéndonos a los demás para alcanzar la cumbre. Ésos son los métodos del mundo. Él nos dijo que si queremos ser los mayores entre los hermanos, debemos aprender a ser siervos de todos. Las personas que son realmente grandes son siervos. Ellos pueden sobrellevar la apariencia de fracaso, pero la gente insegura tiene la necesidad de aparentar tener éxito. Jesús podía entrar en Jerusalén montado en un pollino. ¡Solamente alguien verdaderamente grande podría haber hecho eso! (ver Zac. 9:9).
Personalidades diferentes. Llamados diferentes
¿Por qué razón, Mateo, Marcos y Lucas son tan parecidos y, sin embargo, tan diferentes? Todos presentan el mismo Evangelio, y todos fueron inspirados por el mismo Espíritu Santo. Sin embargo, los tres escritores tenían personalidades diferentes y escribían a personas que tenían contextos y necesidades diferentes. Cada escritor, bajo la dirección del Espíritu Santo, seleccionó de las enseñanzas de Jesús lo que pudiera aplicarse a las necesidades de sus respectivos lectores.
Dios usa a hombres y mujeres con diferentes personalidades y dones para alcanzar a cierto tipo de personas. Lucas, el elocuente, fue comisionado a escribir a los filósofos griegos. Mateo Leví ministró al mundo judío. Pedro, el explosivo, a través de Juan Marcos, ministró a los agresivos romanos.
Dios también lo preparará a usted y lo enviará a las personas que Él elija. Dios nos conoce y entiende a cada uno de nosotros íntimamente. Él sabe precisamente a qué tipo de gente podemos ministrar de manera más efectiva. Podríamos pensar que sabemos quiénes son aquellos con quienes mejor podemos identificarnos, pero Dios puede tener otro plan para nuestras vidas. Usted podrá alcanzar a personas que otros no pueden alcanzar. Otros podrán alcanzar a personas que usted no puede alcanzar. Dios nos ungirá y fluirá a través de nosotros en Su forma propia y única, tal como hizo con Mateo para los judíos, con Marcos para los romanos y con Lucas para los griegos. Recuerde la Palabra del Señor para nosotros en Salmos 47:4: “Él nos elegirá nuestras heredades”. Dios es el que determina a qué personas vamos a ministrar y reclamar para nuestra herencia espiritual (ver Sal. 2:8).
Comparación entre Mateo y Marcos
Clemente de Alejandría (144 – 220 d.C.) declaró que los Evangelios que contienen genealogías (es decir, Mateo y Lucas) se escribieron primero. Los Evangelios de Marcos y Juan vinieron después. Por tanto, la suposición de algunos de que Mateo tuvo que tomar prestado del contenido de Marcos es probablemente errónea. Marcos se escribió después de Mateo, (fechas de escritura estimadas: Mateo: 50 d.C.; Marcos: 65 d.C.).
• Mateo se escribió a los judíos, y cita frecuentemente el Antiguo Testamento. • Marcos fue escrito a los romanos, y cita muy poco el Antiguo Testamento. • Marcos explica ciertas tradiciones judías (Mc. 7:2-4; 7:11; 14:12). • Marcos traduce palabras del arameo (Mc. 5:41; 7:34; 14:36; 15:22, 34). • Marcos explica la relación geográfica entre el monte de los Olivos y el Templo (Mc. 13:3). • Marcos explica expresiones griegas mediante sus equivalentes en latín (Mc. 12:42; 15:16). • Marcos menciona que las mujeres no deben divorciarse de sus maridos. • Mateo no incluyó esto porque, de todos modos, a las mujeres en la sociedad judía no se les permitía divorciarse de sus maridos.
Está muy claro que Mateo y Marcos escribían a dos sociedades diferentes. Mateo nunca hubiera intentado aclarar costumbres judías para el mundo judío, como Marcos hizo para los romanos (Mc. 7:2-4). Tampoco Mateo hubiera explicado jamás que el monte de los Olivos estaba frente al Templo (Mc. 13:3), pues todo judío lo sabía. Mateo no necesitaba traducir palabras del arameo para los judíos; pero Marcos, que escribía a una sociedad no judía, lo encontró muy necesario. Lucas, que escribía al mundo griego, también explicó que la fiesta de los Panes sin Levadura era llamada la Pascua. Todo judío lo sabría desde su juventud, pero un gentil no (Lc. 22:1).
RESUMEN DEL EVANGELIO DE LUCAS
Lucas era médico y compañero de viaje del apóstol Pablo (ver Col. 4:14). Pablo se refiere a él como “el médico amado”, indicando su dulzura de carácter. Muchos habían abandonado a Pablo al final de su vida. Sin embargo, Lucas continuó siendo sumamente leal hasta el final (ver 2 Ti.1:15; 4:16). Unas de las últimas palabras de Pablo fueron: “Sólo Lucas está conmigo” (2 Ti. 4:11).
Lucas tenía una capacidad inusual para la investigación. Era un historiador capaz y preciso, y poseía un lenguaje pulido que ningún escritor del Nuevo Testamento pudo superar. Además de su conocimiento médico, tenía interés por los barcos y tenía experiencia en el mar. Era un viajero, y esto aparece en sus narraciones en el libro de Hechos. En Hechos, acompañó a Pablo en sus viajes misioneros (16:10), y continuó en contacto estrecho con Pablo hasta la muerte de éste. Lucas nunca revela su nombre en la narración de los Hechos, pero se incluye discretamente al decir “nosotros” (16:10-17; 20:5; 21:18; 27:1–28:16). Esto indica su humildad de mente y corazón.
Como uno de los escritores del Nuevo Testamento, Lucas ocupa el segundo lugar en cuanto a contenido, después de Pablo. Lucas escribió casi tanto como Pablo. Combinando los 24 largos capítulos del Evangelio de Lucas con sus 28 capítulos del libro de Hechos, Lucas aportó al Nuevo Testamento casi tanto como las 14 epístolas de Pablo. El apóstol Juan está en tercer lugar.
Las dos obras maestras literarias de Lucas (el Evangelio de Lucas y el libro de Hechos), podrían ser consideradas el Volumen Uno y Volumen Dos de una única obra. Hechos continúa donde termina su Evangelio. El libro de Hechos fue escrito poco tiempo después de su Evangelio, (probablemente el Evangelio en 62 d.C. y Hechos en 63 d.C.). Ambos libros fueron escritos a Teófilo y quienes lo rodeaban. Teófilo era un noble griego de alto rango a quien Lucas da el título de “excelentísimo Teófilo” (Lc. 1:3; Hch. 1:1). Por tanto, Lucas escribía a una sociedad griega culta. Su presentación del Evangelio era para los cultos, los pensadores y aquellos que apreciaban el lenguaje bello y los detalles complejos.
Las fuentes de los escritos de Lucas
Durante muchos años Lucas tuvo contacto cercano con Pablo y numerosos líderes cristianos tales como Timoteo, Silas, Marcos, Bernabé, Santiago, el hermano del Señor, los doce apóstoles y muchos de los quinientos hermanos que estuvieron con Cristo durante Su ministerio y habían sido testigos de Su resurrección (ver 1 Co.15:6). Como resultado de estar en Jerusalén (Hch. 21:17), Cesarea, y otros lugares en los que Cristo y Sus apóstoles ministraron, Lucas tuvo oportunidades magníficas de obtener conocimiento de primera mano acerca de nuestro Señor, de Sus enseñanzas, de Sus milagros, de Su redención y de los comienzos de la Iglesia.
Lucas declara en su prólogo (Lc.1:1-4) que hizo una investigación intensiva de la historia del Evangelio para poder escribir un relato confiable. Su prólogo muestra claramente que tenía acceso a numerosos documentos escritos, así como a testimonios orales de testigos confiables (Lc.1:1-2). Lucas tenía a su disposición las fuentes de información más íntimas y directas. Conocía personalmente a Santiago, el hermano de Jesús (Hch. 21:18). Probablemente también conocía a María, la madre de nuestro Señor. Tenía un diálogo directo con muchos de los hombres y mujeres que describe en su Evangelio y en el libro de los Hechos. Lucas pudo, por lo tanto, trazar la historia de todas las cosas concernientes a Jesús con exactitud, para así poder escribir un Evangelio que permitiese a los creyentes saber con certeza “las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas” (Lc. 1:1, 4).
La vida devocional de Lucas
Lucas, más que cualquier otro de los escritores de los Evangelios, tomó nota especial de cuán frecuentemente oraba Jesús, y esto es una indicación del propio corazón de Lucas. Él mismo era un hombre de oración y se vería atraído de manera natural a este aspecto de la vida de Cristo. Lucas fue el único escritor en registrar que Cristo oraba mientras era bautizado: “…también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió” (Lc. 3:21, subrayado del autor). Mateo y Marcos omiten la parte que habla de que Jesús estaba orando.
Solamente Lucas incluye el episodio de Jesús orando toda la noche cuando tuvo que elegir doce apóstoles de entre Sus muchos discípulos: “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Lc. 6:12-13, subrayado del autor).
Cuando Jesús preguntó a Sus discípulos: “¿Quién dice la gente que soy yo?”, Lucas dirige la atención hacia el hecho de que Jesús había estado en espíritu de oración antes de hacer la pregunta: “Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo?” (Lc. 9:18, subrayado del autor). Lucas da a entender que el Padre instó a Jesús a que preguntase eso cuando oraba. Mateo y Marcos no incluyen esto.
En Lucas 9:29 Cristo fue transfigurado mientras oraba. La oración abre los cielos y nos pone en contacto con la gloria de Dios. Una vez más, Mateo y Marcos no incluyen esta faceta de que Jesús oraba cuando fue transfigurado, (ver 1:10; 5:16; 6:28; 11:1-2; 18:1; 21:36; 22:32,40,44,46).
El estilo literario de Lucas
Lucas era médico. Señala en su Evangelio enfermedades poco comunes, tales como el hombre hidrópico en 14:1-6. Los cuatro escritores de los Evangelios registran que Pedro le cortó la oreja a un hombre con la espada, pero sólo Lucas incluye que Jesús lo sanó (22:50-51). Lucas es el único que registra que los vasos sanguíneos de la frente de Jesús se rompieron, por la presión contra Su mente, en el huerto de Getsemaní (Lc. 22:44). Solamente Lucas incluye el mensaje de Cristo en Nazaret cuando Él comenzó Su ministerio diciendo: “Él me ha enviado a sanar”, y concluyó con “Médico, cúrate a ti mismo” (4:18, 23). Solamente Lucas registra que “el poder del Señor estaba con él para sanar” (5:17). Hay más menciones de sanidad en Lucas que en Mateo y Marcos combinados. Siendo médico, para Lucas era natural hacer historias clínicas de los casos que relata, utilizando un lujo de detalles. Esto es cierto especialmente con los nacimientos de Juan el Bautista y de Jesús. Sin duda, un médico que había ayudado a dar a luz a muchos bebés durante su carrera estaría fascinado con la concepción sobrenatural del niño Jesús (Lc. 1:30-38). Solamente Lucas incluye esto en su narración. Y, cuando registra la genealogía de Cristo, llega tan atrás como Adán y Dios mismo en 3:23-38. Ciertamente el “médico amado” creía en ir a la fuente de todos los asuntos. Ningún escritor es más minucioso, preciso, ordenado y científico que Lucas.
Cuando Lucas describe el nacimiento de Juan el Bautista, vuelve a hacer una historia clínica de las vidas de los padres de Juan (1:5-25). Zacarías y Elisabet habían orado durante muchos años por un hijo, pero seguían sin poder tener hijos. De repente, a cierta hora del día, cuando Zacarías ministraba en el altar, siguiendo cierto orden sacerdotal, un ángel específico, Gabriel, se le apareció. No sólo se le apareció en el altar, sino a la derecha del altar. Lucas incluyó cada punto. Sin embargo, cada detalle estaba saturado de revelación y vida espiritual. Éste fue el hombre que Dios escogió para escribirle al mundo griego. Aunque Lucas era un hombre muy culto y educado, su intelecto estaba rendido a Dios.
Abraham Moisés Los profetas Cristo
1850 a.C. 1450 a.C. 1450 – 400 a.C 30 d.C.
Abraham murió 400 años antes que Moisés. La mayoría de los otros profetas vivieron después de Moisés. Cuando murieron, sus espíritus descendieron a las partes más bajas de la Tierra, a un lugar de reposo. Abraham debió de estar familiarizado con los demás profetas en el Seol, porque él se refiere a “Moisés y los profetas” (Lc.16:29). Este lugar de descanso para los espíritus que partieron de los justos, probablemente estaba cerca de la superficie de la Tierra. No estaba demasiado abajo. Pero el lugar de los espíritus que partieron de los malvados estaba a mayor profundidad en la Tierra. A mayor maldad, mayor era la profundidad a la que descendían. De esta manera, había “un gran abismo” entre los espíritus de los justos y los espíritus de los malvados.
El Seol es el infierno. Éste era un lugar en las partes más bajas de la Tierra. Podría referirse tanto al lugar de los justos que partieron, como al de los malos que partieron (Hch. 2:27).
ANTES DE LA CRUZ • Había un lugar de reposo para los justos que partían (Job 3:17-19). Sin duda, estaba cerca de la superficie de la Tierra. • El espíritu de Samuel estaba allí (1 S. 28:11). • Abraham y los profetas estaban aquí, y Lázaro también. • Algunos de los que murieron en el Diluvio de Noé estaban allí (1 P. 3:19-20). • Jesús conocía el submundo antes de ir allí. • Cristo descendió a ese lugar durante tres días y medio (Mt. 12:40; Hch. 2:27, 31). • Cuando Cristo dijo al ladrón arrepentido: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, se refería a este lugar, no al cielo (Lc. 23:43). • En el tiempo del Antiguo Testamento, la gente temía la muerte (He. 2:15).
Habia un gran abismo entre los dos lugares
Cuando Jesús resucitó de los muertos y ascendió a lo alto, liberó a todos los espíritus de los justos que habían partido, y los llevó al cielo.
DESPUÉS DE LA CRUZ
• Cristo llevó cautiva la cautividad (Ef. 4:8-10). Liberó los espíritus de los santos que habían partido y abrió las puertas de los cielos. • El lugar en el que habían esperado ahora está vacío. • Ahora un creyente va inmediatamente al ciela cuando muere. “Ausentes del cuerpo, y presentes al Señor” (2 Co. 5:6-8). • “El morir es ganancia”, dice Pablo y “partir y estar con Cristo, … es muchísimo mejor” (Fil.1:21-23). • Cristo ha quitado el aguijón de la muerte (1 Co.15:55-57). Además, Él ha quitado el miedo a la muerte, que es una esclavitud terrible (He. 2:15). Él tiene las llaves de la muerte y del infierno (Ap.1:18).
LA SEÑAL DEL PROFETA JONÁS
(Mt.12:38-45). “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.” Esto puede parecer extraño, pero los adúlteros siempre buscan una señal. Siempre buscan profecías y confirmación que les asegure que lo que hacen está bien y está bendecido por Dios. El adulterio genera un sopor en las personas, al punto que piensan que Dios está haciendo una excepción con su situación, y la pasará por alto. El hecho es que ellos aman lo que hacen. Dios no lo pasa por alto; Él les da tiempo para que se arrepientan (Ap. 2:20-21). Si no hay arrepentimiento, Dios tendrá que juzgar con severidad, e incluso ésa es Su misericordia para librarlos del infierno. Este pecado de adulterio trae una multitud de otras maldades al corazón. La hipocresía, el engaño, la mentira, la traición y los encubrimientos interminables son la modalidad del adúltero y la adúltera. Éste es el camino del engaño, las tinieblas y la hipocresía; y lleva al infierno (He.13:4; Mt. 24:51; 1 Co. 6:9-10). El adulterio cauteriza la conciencia (Pr. 30:20) y destruye el alma (Pr. 6:32). La única forma en que la gente puede salir de esta trampa es odiando lo que hace. El primer paso es que Dios los exponga. Pero puede ser que después Él tenga que traer calamidades a sus vidas y gran dolor, para limpiarlos de ese amor inmenso por la iniquidad y la fantasía.
“La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (v. 39-40). Jesús mismo autentica el episodio de Jonás y el gran pez. El profeta estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez. Jonás describió esto como estar en “el seno del Seol” (Jon. 2:2). Esto era profético de que Cristo iba a estar tres días y tres noches en el infierno cuando Su espíritu descendió a las partes más bajas de la Tierra después de Su muerte en la cruz. Después de tres días y tres noches, el pez vomitó a Jonás en la orilla y Jonás fue a Nínive y allí predicó a los gentiles. Una vez más, ésta era una profecía de Cristo, cuando resucitó y salió del seno del infierno, y luego fue predicado a los gentiles. De hecho, éste es un tipo muy profundo.
Cristo no pudo haber sido crucificado el Viernes Santo, como han enseñado los tradicionalistas. En ese caso habría sido imposible que Cristo estuviese en las partes bajas de la Tierra durante tres días y tres noches. Si Él hubiese sido crucificado un viernes y puesto en la tumba el viernes por la noche a las 18:00, habría estado en la tumba solamente un día, sábado. y dos noches. Él estuvo tres días completos en el infierno.
Miércoles Jueves Viernes Sábado Domingo Pascua Sábado solemne Sábado semanal Primicias o Primeros frutos
Cristo estuvo en la tumba tres días y medio (ver Ap.11:9). Él no completó la noche del sábado. Resucitó bastante antes del amanecer. Fue crucificado el miércoles, en el día de la Pascua. La fiesta de los Panes sin levadura empezaba al día siguiente. Esta fiesta de siete días empezaba y terminaba con un día de reposo “solemne” (Jn.19:31, NVI) o “gran día del sábado” (RV). “El día siguiente del día de reposo [semanal]” (Lv. 23:11), Jesús resucitó y se presentó ante el Padre como “primicias” de la cosecha. Su aceptación hizo aceptable al resto de la cosecha (nosotros).

Día de la Crucifixión Lv. 23:5
Un “día muy solemne” Esta fiesta de los Panes sin levadura, de siete días de duración, comenzaba y terminaba con un sábado solemne, de “santa convocación”. (Jn.19:31, esp. NVI; Lv. 23:6-8)
Sábado semanal Resurrección Cristo fue las Primicias de entre los muertos. Somos aceptos gracias a Él (Lv.23:9-11, Jn.20:17, 1 Co.15:20
PARÁBOLA DE LAS DIEZ VÍRGENES
(Mt. 25:1-13). Esta parábola fue relatada en el monte de los Olivos cuando Cristo predijo las señales de Su venida. Hubo tres parábolas que se dieron al mismo tiempo, y las tres hablaban de Su venida. Las parábolas son: las diez vírgenes, los diez talentos, y las ovejas y los cabritos. Este discurso se dio solamente dos días antes de la crucifixión (Mt. 26:1-2). El discurso del monte de los Olivos abarca la totalidad de los capítulos 24 y 25 de Mateo, (Jesús emseñaba con contrastes, ver el Apendice II p.151).
La parábola que dio Cristo de las diez vírgenes es muy significativa, porque la Iglesia misma está formada por muchas vírgenes (Mt. 25:1-13). Esta parábola no tiene que ver con los incrédulos. El hecho de que eran “vírgenes” indica que todas eran creyentes lavadas con la sangre. Todas ellas eran conscientes de la pronta venida del Esposo. (Los incrédulos están vacíos de fe y no esperan Su venida). El énfasis principal de esta parábola no es si las vírgenes son salvas o no, sino cuáles son dignas de estar en la fiesta de las bodas del Cordero cuando venga el esposo.
Las vírgenes que fueron recibidas en la fiesta de bodas tenían aceite en sus lámparas y alumbraban brillantemente para Jesús. El aceite representa la unción. La unción viene de una comunión íntima con el Ungido. Las vírgenes sin aceite habían descuidado su relación con Dios, y se les negó la entrada a las bodas. El Señor les dijo: “No os conozco” (Mt. 25:12). En este pasaje, la palabra “conocer” es una palabra griega que significa “intuición, o reconocer inmediatamente”. El Señor les dijo a las vírgenes insensatas que Él no las conocía intuitivamente. Estaba diciendo: “Yo no os conozco muy bien”. La fiesta de bodas es solamente para los amigos íntimos, no para aquellos a los que Cristo apenas reconoce.
Aunque hay millones de creyentes en el mundo, no toda “virgen”, o creyente lavado por la sangre, será parte de la Esposa de Cristo, formada de muchos miembros. La Esposa de Cristo es un grupo más pequeño dentro de la Iglesia que llegará a la gloria y a la unidad. Para ser la Esposa de Cristo primero debemos cumplir con los requisitos. La relación de Esposa con el Rey de reyes es solamente para creyentes de todo corazón, no para los que son tibios. Cuando se trata de ser la Esposa de Cristo, Él demanda celosamente: “Sé frío o caliente”. Los tibios serán rechazados.
Cristo viene a buscar una Iglesia madura y gloriosa cuyas vestiduras son sin mancha y sin arruga (Ap. 19:7-8; Ef. 5:27). Él no va a casarse con una esposa inmadura. Cristo no compartirá Su trono con aquellos que han rehusado crecer de su infancia espiritual, ni con aquellos que no llevan Su semejanza. No todo creyente tiene el privilegio de reinar con Cristo (2 Ti. 2:12). Esto sólo está reservado para los vencedores (Ap. 2:26-27; 3:21; 21:7). Había muchas vírgenes hermosas en los tiempos de la reina Ester, pero solamente una fue seleccionada para ser reina. Solamente una tuvo el privilegio de estar junto al rey y hacer uso de su autoridad desde el trono. El rey Salomón tenía “doncellas sin número” pero sólo una era la perfecta (Cnt. 6:8-10). Recuerde: muchos son los llamados a la fiesta de bodas; sin embargo, pocos son los escogidos (Ap. 19:9). Que seamos llamados, escogidos y hallados fieles (Ap.17:14).
Apariciones del Señor después de la resurrección (Hch. 1:3)
• A María Magdalena (Jn. 20:14-18; Mc. 16:9-11). Anteriormente, ella había sido una mala persona. Jesús había echado siete demonios de ella. Dios limpió a esta mujer y la hizo respetable. Cristo ascendió al cielo después de aparecer a ella, y después regresó. Esto ocurrió temprano por la mañana.
• A las otras mujeres (Mt. 28:8-10). Cristo se encontró con ellas cuando ellas iban a contarles a los discípulos el mensaje angelical de que Cristo había resucitado. Él les dijo: “¡Salve!” Había mucho gozo en el corazón de Él. Su misión había sido cumplida. El hombre había recibido una victoria gloriosa. El hecho de que abrazaran Sus pies muestra que Dios desea una relación íntima con Su pueblo. El Cristo resucitado todavía se aparece a la gente hoy en día.
• A Pedro (Lc. 24:34; 1 Co. 15:5). Probablemente Jesús se apareció a Pedro por la tarde. Pedro había sufrido un fracaso serio. Cristo seguramente tenía muchas cosas en Su mente esa mañana de resurrección, pero tenía una preocupación especial por este joven apóstol que no podía perdonarse a sí mismo. Cristo envió el mensaje: “Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro” (Mc. 16:7, subrayado del autor). Esa tarde Él se apareció a Pedro.
• A los dos discípulos de Emaús (Lc. 24:13-33; Mc. 16:12-13). Hacia la tarde Cristo se unió a dos discípulos mientras caminaban, les abrió las Escrituras y los amonestó por su incredulidad. En estos pasajes vemos el gran deseo de Cristo de revelarse en todas las Escrituras. Después que Jesús comió con ellos, sus ojos fueron abiertos y le reconocieron. Entonces, los dos viajaron unos once kilómetros (siete millas) hasta Jerusalén, muy apresuradamente, para contar a los otros discípulos lo que había ocurrido.
• A los apóstoles, con Tomás ausente (Mc. 16:14; Lc. 24:34-43; Jn. 20:19-25). Cuando los dos discípulos llegaron a Jerusalén, estos encontraron a los once (Tomás estaba ausente) y, mientras estaban allí, Cristo se apareció a todos ellos. Él les indicó que “le palpasen”. Estas cinco apariciones fueron todas el primer día.
• A los apóstoles, con Tomás presente (Jn. 20:26-31). Ocho días después de la resurrección, Cristo se apareció a los once otra vez. Esta vez Tomás estaba presente. Tomás no había estado con ellos la primera vez (Jn. 20:24-25) y se había rehusado a creer. Jesús dijo a Tomás: “Bienaventurados los que no vieron y creyeron”. Jesús hizo muchas señales en presencia de Sus discípulos durante esos cuarenta días después de Su resurrección (Jn. 20:30; Hch.1:3). Probablemente apareció muchas otras veces.
• A siete discípulos junto al mar de Tiberias (Jn. 21:1-23). En Galilea. Cristo restauró a Pedro en presencia de sus hermanos. El mar de Tiberias es el mar de Galilea (Jn. 6:1).
• A quinientos hermanos y a los apóstoles (1 Co. 15:6). Esto fue en una montaña en Galilea. Aquí es donde Cristo dio la “Gran Comisión” (Mt. 28:16-20; Mc. 16:15-18).
• A Santiago, el hermano del Señor (1 Co.15:7). Quizá en la zona de Jerusalén. Antes de la resurrección Santiago había sido un hombre vacilante, y dudaba de la deidad de Su Hermano Mayor (Jn. 7:2-5).
• Su aparición para abrir las Escrituras (Lc. 24:44-49). Cristo les ordenó que predicasen entre todas las naciones, pero que primero esperasen el poder del Espíritu Santo (Hch. 1:3-8).
• Su última aparición y la ascensión (Hch. 1:9-12; Mc. 16:19-20; Lc. 24:50-53).
RELATOS SOLAMENTE ENCONTRADOS EN EL EVANGELIO DE JUAN
El Evangelio de Juan se ocupa más de las palabras de Jesús que de Sus hechos. Juan no incluye muchos de los milagros del Señor. Se centra más en los discursos de Cristo. Los pocos milagros que registra son señales o mensajes. No hay registro de la genealogía o niñez de Jesús, y no hay parábolas. No hay predicciones de la destrucción de Jerusalén, ya que eso ocurrió en el año 70 d.C., unos veintiséis años antes. Juan escribió después del año 96 d.C., (los tres Evangelios Sinópticos fueron escritos antes del 70, y todos predicen la caída de Jerusalén). Los siguientes 41 relatos se encuentran solamente en el Evangelio de Juan, y en ningún lugar más:
1:19-34 Juan presenta al Mesías.
1:35-49 El llamado de los primeros discípulos.
2:1-11 Cristo convierte el agua en vino – una señal.
2:12 Su primera estancia en Capernaum.
2:13 La primera Pascua durante Su ministerio.
2:14-25 La primera limpieza del Templo.
3:1-21 Charla con Nicodemo, el nuevo nacimiento.
3:22-37 Juan dirige toda la atención hacia Jesús.
4:5-42 Jesús en Samaria. “El agua de vida”.
4:43-45 La llegada a Galilea.
4:46-54 La sanidad del hijo del noble.
5:2-16 Un cojo sanado en el estanque en el día de reposo.
5:17-47 Discurso acerca de Su divinidad.
6:22-59 Discurso acerca del “Pan de Vida”.
6:60-71 Muchos discípulos ofendidos abandonan a Cristo.
7:2-9 El tiempo de la fiesta de los Tabernáculos.
7:11-52 Su ministerio en la fiesta de los Tabernáculos.
7:53-8:11 La mujer adúltera.
8:12-20 Discurso: “Yo soy la luz del mundo”.
8:21-59 Discurso: “¿De qué padre sois?”
9:1-41 La sanidad del hombre que nació ciego
10:1-21 El Buen Pastor
10:22-39 Jesús en la fiesta de la dedicación
10:39-42 Retirada, de Jerusalén a Betania
11:1-44 La resurrección de Lázaro
11:45-54 Plot para matar a Jesús, la profecía de Caifás
11:55-12:1 Su llegada a Betania
12:9-11 Seis días antes de la Pascua
12:20-50 Unos griegos desean ver a Jesús
13:1-20 El lavado de los pies de los discípulos
14:1-31 Discurso de despedida en el aposento alto
15:1-17 Cristo, la vid verdadera
15:18-16:4 El mundo los odia, me odia a Mí
16:5-15 La venida del Espíritu Santo
16:16-33 La muerte y resurrección de Cristo
17:1-26 La oración sumo sacerdotal de Cristo
18:12-14 Jesús es interrogado por Anás
19:25-27 Jesús encarga el cuidado de su madre a Juan
20:26-31 Cristo aparece 8 días después de resurrección
21:1-14 Una pesca milagrosa
21:15-25 La restauración pública de Pedro
RELATOS ENCONTRADOS EN LOS TRES EVANGELIOS SINÓPTICOS
A continuación ofrecemos una lista de 83 relatos que encontramos en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Veinticuatro de ellos se encuentran también en el Evangelio de Juan. Los relatos que también aparecen en el Evangelio de Juan se identifican con un (4) junto a ellos, lo cual significa encontrados en los cuatro Evangelios.
Juan: El mensaje y el mensajero Juan describe a Cristo antes de verlo El bautismo de Jesús (4) La tentación de Jesús Razones por las cuales Jesús salió de Judea. Juan es encarcelado (4) El llamado de los cuatro pescadores En la casa de Pedro La primera gira por Galilea La sanidad de un leproso Cristo regresa a Capernaum Un paralítico es sanado El llamamiento de Mateo (Leví) La parábola del esposo La parábola del vestido viejo. La parábola del odre viejo Un día de reposo en los campos sembrados Una mano seca sanada en el día de reposo Los verdaderos hermanos, madre y hermanas de Cristo Las parábolas del reino Jesús calma la tormenta La sanidad de los endemoniados gadarenos Una mujer es sanada. La hija de Jairo es resucitada Los doce son enviados El cumplimiento del ministerio El asesinato de Juan. La conciencia culpable de Herodes La tercera Pascua (4) La alimentación de los cinco mil (4) En el camino a Cesarea de Filipo. La confesión de Pedro Jesús enseña sobre Su cercana crucifixión El discurso acerca de Su venida El monte de la transfiguración Preguntas formuladas al descender del monte Los discípulos y el muchacho endemoniado Cristo nuevamente anuncia Sus sufrimientos y muerte Quién será el mayor en el reino Advertencia sobre no ofender a los más débiles. Reprensión del sectarismo La actitud de Jesús para con los niños El joven rico Las recompensas por dejarlo todo
Jesús anuncia nuevamente su muerte y resurrección La sanidad del ciego Bartimeo y su compañero La entrada triunfal de Cristo en Jerusalén (4) La segunda limpieza del Templo La higuera estéril se seca Los principales sacerdotes y los ancianos cuestionan la autoridad de Cristo La parábola del propietario que demanda fruto El pago de tributo al César La pregunta sobre el matrimonio en la resurrección Cristo, el Hijo de David, pero también su Señor Solemne denuncia de los escribas y fariseos El discurso del monte de los Olivos. La Segunda Venida Jesús predice que lo crucificarían en dos días El complot de los judíos para prender y matar a Cristo Judas negocia traicionar a Jesús La preparación para la cena de la Pascua La cena de la Pascua con los doce El traidor es identificado (4) Cristo instituye la última cena Salida del aposento alto (4) La llegada a Getsemaní. Su agonía (4) Cristo traicionado, arrestado y abandonado (4) Cristo juzgado, condenado, burlado (4) Pedro niega a Cristo (4) Cristo es condenado oficialmente por el Concilio Cristo ante Pilato (4) Pilato intenta liberar a Cristo (4) Pilato libera a Barrabás (4) Pilato decreta a disgusto la sentencia de muerte (4) ) Jesús camino a la cruz. En el monte del Gólgota (4) Simón de Cirene es obligado a llevar la cruz Desde las 09:00 hasta las 12:00 en la cruz (4) Se echan suertes por Su ropa (4) La inscripción de Pilato: REY DE LOS JUDÍOS (4) Los dos ladrones en la cruz (4) Las burlas: “Salvaste a otros, sálvate a Ti mismo” Desde las 12:00 hasta las 15:00 en la cruz (4) Tinieblas sobre la Tierra Jesús entrega Su espíritu al morir (4) El velo del Templo se rasga cuando Él muere La conversión del centurión Sepultura en la tumba de José de Arimatea (4) La vigilia de las mujeres junto a la tumba de Jesús Los ángeles anuncian que el Señor ha resucitado (4)
BOSQUEJO UNA ARMONÍA DE LOS EVANGELIOS
I. EL NACIMIENTO Y PRIMEROS AÑOS DE CRISTO.
A. SUCESOS PRELIMINARES.
B. LA INFANCIA DE CRISTO.
C. SU JUVENTUD.
II. EL MINISTERIO DE CRISTO
A. EL PRECURSOR DE CRISTO, JUAN EL BAUTISTA.
B. EL PRINCIPIO DEL MINISTERIO PÚBLICO DE CRISTO.
C. EL GRAN MINISTERIO EN GALILEA.
D. EL MINISTERIO POSTERIOR EN JUDEA.
E. EL MINISTERIO POSTERIOR EN PEREA.
F. EL ÚLTIMO MINISTERIO PÚBLICO EN JERUSALÉN.
III. LA CRUCIFIXIÓN DE CRISTO
A. TEMPRANO EN LA NOCHE. EL APOSENTO ALTO.
B. DEL APOSENTO ALTO A GETSEMANÍ.
C. EN GETSEMANÍ.
D. EL JUICIO: HEBREO / ROMANO.
E. LA CRUCIFIXIÓN.
F. LA SEPULTURA.
IV. LA RESURRECCIÓN DE CRISTO
A. LA RESURRECCIÓN DE CRISTO.
B. LAS APARICIONES DE CRISTO.
C. LA ASCENSIÓN DE CRISTO.
UNA COMPARACIÓN DE LOS EVANGELIOS
Hagamos un resumen de algunas de las diferencias más obvias que encontramos en los Evangelios entre sí. Dos razones notables de esas diferencias son: Por un lado, las personalidades de los escritores no eran iguales; por lo tanto, sus estilos diferían. Por otra parte, los lectores para los cuales escribían eran distintos. Cada sociedad tenía costumbres y necesidades diferentes.
Mateo escribía al mundo judío. Él era muy judío en su presentación. Era contador de oficio; por lo tanto, creó su Evangelio con encabezados y mantuvo sus temas en orden. A Mateo no le interesaba la cronología tanto como el mantener sus temas ordenados.
Marcos es cronológico, pero es muy breve y directo. Se concentra más en los hechos de Jesús que en Sus palabras. Marcos toma su material de los sermones del dramático Pedro. Marcos es muy rápido y descriptivo, pero no detallado, ya que escribe al agresivo y menos contemplativo mundo romano.
Lucas es detallado. Es un médico muy instruido que escribe a una sociedad griega muy culta que apreciaba el detalle, las palabras bellas y la erudición. Como médico, Lucas escribió desde el punto de vista de un doctor. Menciona la sanidad, salud mental y espiritual, más que Mateo y Marcos combinados.
Juan se concentró más en las palabras de Jesús que en Sus hechos. No registra muchos de los milagros del Señor. Aquellos milagros que registra son señales, y transmiten un mensaje. Juan se centra en los discursos de Jesús, y enfatiza Su deidad más que cualquiera de los otros escritores de los Evangelios.
Juan: El mensaje y el mensajero (Mt. 3:1-6; Mc. 1:2-6; Lc. 3:2-6)
En estos relatos los tres escritores mencionan el tema de la predicación de Juan: el arrepentimiento. Tanto Marcos como Mateo enfatizan que la gente “confesaba” sus pecados. La confesión es importante. No hay liberación del pecado hasta que lo reconozcamos. A veces tenemos que reconocer nuestro pecado no sólo ante Dios sino ante el hombre, para ser libres de ataduras. Mateo y Marcos describen la dieta habitual de Juan y su vestimenta. Lucas no menciona la comida o la ropa de Juan, pero revela el hecho de que la Palabra del Señor vino a Juan, un hombre de aspecto común, en el desierto (Lc. 3:2). El avivamiento empezó con un hombre que oyó a Dios en el desierto. Dios pasó por encima del sistema religioso establecido en sus días y le habló a un siervo suyo en el desierto, el cual no estaba imbuido en la tradición.
Solamente Marcos registra que Juan estaba cumpliendo Malaquías 3:1: “He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti” (Mc.1:2). Los tres incluyen la frase de Isaías 40:3: “Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas”. Dios quiere que los hombres que Él usa sean solamente una voz, un instrumento, una vasija. Nosotros necesitamos permanecer fuera de escena. Juan dijo más tarde: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Jn. 3:30). Cuando los hombres se jactan y hacen alarde de que su iglesia es “la que crece más rápido en el país”, han perdido de vista el verdadero propósito. Éstos ya no son solamente una voz, sino un ejemplo grande y tangible de orgullo. El centro está en sus egos, no en el Señor.
Solamente Lucas menciona Isaías 40:3-5. Antes de que venga la gloria del Señor, debemos prepararnos. Los valles en nuestras vidas, inferioridades y vacíos, tienen que llenarse. Los montes, que hablan de orgullo y arrogancia, deben ser nivelados. Las cosas torcidas, como el engaño y la distorsión de los asuntos, deben ser enderezados. Las áreas ásperas, irritación, enojo, dureza y crítica, deben ser suavizadas. Estas cuatro cosas preceden la visitación de Dios. Ellas son también esenciales para una buena salud mental, emocional y espiritual.
Juan describe a Cristo antes de verlo (Mt. 3:11-12; Mc. 1:7-8; Lc. 3:15-18)
Los tres escritores de los Evangelios Sinópticos registran las palabras de Juan el Bautista. Juan declaró que venía Otro mayor que él. Aunque Juan bautizaba con agua, el que venía después de él, bautizaría con el Espíritu Santo. Mateo y Lucas añaden “y fuego”. Considerando todos los pasajes pertinentes, parece que Jesús y Juan no se conocían muy bien, si bien tenían una relación de familia. Jesús se crió en Galilea y Juan en Judea. Juan confesó: “Yo no le conocía” (Jn. 1:31, 33).
Es interesante notar que Jesús no bautizó a nadie con el Espíritu Santo y fuego durante Su ministerio de tres años y medio. No fue hasta que resucitó y ascendió que envió al Espíritu Santo. A veces la profecía puede desconcertarnos. Esta profecía no se cumplió durante Su tiempo en la Tierra. Se cumplió después de que hubo regresado al cielo. Debemos darnos cuenta de estas cosas y pedirle a Dios entendimiento en cuanto al elemento del tiempo cuando recibimos profecías.
Tanto Mateo como Lucas muestran la obra del Espíritu Santo: Él tiene un aventador en Su mano, y Él limpiará Su era. Él junta el trigo en Su granero, pero quemará la paja en el fuego que nunca se apagará. La explicación está clara. El Espíritu Santo hará una separación en nuestras vidas. Él separará lo bueno de lo malo en nuestros corazones. Él consumirá todo lo sensual con fuego devorador. La llama del Espíritu Santo puede ser muy incómoda. Cuando yo fui bautizado en el Espíritu Santo, estuve en agonía por un año entero por el calor intenso. Sin embargo, este proceso cambió mi vida.
En este relato vemos la extrema humildad de Juan el Bautista. En Mateo él dijo: “cuyo calzado no soy digno de llevar”. Marcos y Lucas dicen: “de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado”. ¿Cómo explicamos la diferencia? Estoy seguro de que Juan dijo las dos cosas. La grandeza de alguien se conoce por su humildad. Juan era estimado como “el más grande entre los que nacen de mujer”. Por tanto, podemos ver su enorme humildad.
Juan también declaró que el que venía detrás de él era “más poderoso” que él. Juan había venido en el espíritu y el poder de Elías. Tenía la misma unción que Elías, y era una unción poderosa. Lucas fue el único escritor que incluyó la frase “el pueblo estaba en expectativa [o suspenso], preguntándose todos en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo” (Lc. 3:15). El manto del Espíritu era tan poderoso sobre Juan que todos se preguntaban si él sería el Cristo. Sin embargo, Juan siempre desviaba la atención de sí mismo y la dirigía hacia el Señor. Esto es algo que siempre deberíamos hacer. Quitemos la atención de nosotros mismos y dirijámosla hacia los demás, y hacia el Señor. Esto nos guardará de una caída terrible (Pr.16:18).
Razones por las cuales Jesús salió de Judea (Mt. 4:12; Mc. 1:14; Lc. 3:19-20; Jn. 4:1-4)
Mateo y Marcos son muy breves en este relato. Mateo dice: “Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea”. Jesús había estado en Judea, quizás varios meses (Jn. 3:22). El relato de Marcos es similar: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios”. Lucas es más explícito, y da la razón por la cual Juan fue encarcelado por Herodes Antipas. Juan había reprendido a Herodes por las muchas maldades que este había cometido, pero cuando Juan mencionó su matrimonio incestuoso con la esposa de su hermano Felipe, esto llenó a Herodes de ira (ver Lc. 3:19-20). La nueva esposa de Herodes se enfureció todavía más con él. Aún así, esto no explica por qué Jesús dejó Judea para ir a Galilea. El Evangelio de Juan une todos los relatos y les da más claridad.
“Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan [aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos], salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea” (Jn. 4:1-3). Se corrió el rumor de que Jesús había hecho y bautizado más discípulos que Juan, y esto era muy alarmante para los fariseos celosos y llenos de odio. Los fariseos pensaron que se habían deshecho de Juan, quien a esta altura estaba encarcelado en Perea, (ver mapa). Mientras se alegraban de esto, Jesús aparece en escena, como una vejación para ellos mayor de la que había sido Juan. Ahora los enemigos de Cristo estaban aún más enojados. Por tanto, para evitar contienda y persecución innecesarias, Jesús partió de Judea y pasó por Samaria para ir hasta Galilea. Cerca del setenta por ciento del ministerio de Jesús se realizó en Galilea.
El monte de la transfiguración (Mt. 17:1-8; Mc. 9:2-8; Lc. 9:28-36)
“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos…” (Mt.17:1-2). Lucas 9:28-29 dice: “Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente”. Después que Cristo habló de la gloria, poder y reino venideros, fue transfigurado. Lucas dice que la transfiguración fue“como ocho días después de estas palabras”. Mateo dice“seis días después”. Seis días después significa el Milenio, que empieza en la Segunda Venida de Cristo. ¿Cuándo vienen este reino y esta gloria? ¡Después de seis días! “Seis días” representa los seis mil años del hombre. “Ocho días” habla de después del Milenio. Su reino, gloria y poder continuarán hasta los nuevos cielos y la nueva tierra.
. Elías no había muerto nunca. Moisés representa a los que están muertos en Cristo, y Elías a aquellos que están vivos y permanecen hasta la venida del Señor. Cientos de años después de su peregrinaje terrenal, ambos, Moisés y Elías, aparecieron corporalmente y en gloria.
Ésta es la secuencia, juntando los tres Evangelios. Lucas dice que los discípulos estaban rendidos de sueño y, cuando despertaron, vieron Su gloria y a los dos hombres que estaban con Él. Cuando Moisés y Elías partieron de entre ellos, Pedro dijo a Jesús: “Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías”. Pedro no sabía qué decir porque estaba muerto de miedo. Mientras Pedro hablaba, una voz desde la nube de gloria que los cubría dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd”. Cuando oyeron la voz, cayeron sobre sus rostros con gran temor. Y Jesús vino y los tocó, diciendo: “Levantaos, y no temáis”. De pronto, cuando ellos miraron alrededor, Jesús estaba solo. Mientras descendían del monte Hermón, Jesús les dijo que no le contasen a nadie lo que habían visto hasta que Él resucitase de los muertos. Y no contaron a ningún hombre en aquellos días nada de lo que habían visto. Aún así, se preguntaban unos a otros qué significaba lo de resucitar de los muertos.
Preguntas formuladas al descender del monte (Mt. 17:9-13; Mc. 9:9-13; Lc. 9:36)
Como acababan de ver a Elías, mientras bajaban de la montaña los discípulos preguntaron: “¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?” (Mt.17:10). La referencia es a la profecía dada en Malaquías 4:5-6. Dios prometió enviar a Elías el profeta antes del “día de Jehová, grande y terrible”. Sin embargo, el día grande y terrible de Jehová es la Segunda Venida de Cristo, no la primera. Juan el Bautista vino “con el espíritu y el poder de Elías” a preparar el camino para la Primera Venida del Señor. En cuanto a eso, Juan era “Elías”, porque tenía la misma unción y ministerio. Juan había cumplido la profecía de Malaquías parcialmente (ver Lc. 1:17), pero él no era Elías. Cuando a Juan le preguntaron si él era Elías (Jn.1:21), confesó: “No soy”. Juan era el hijo de Zacarías y Elisabet.
“Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas” (Mt. 17:11, subrayado del autor). Esto es futuro. Elías vendrá y restaurará todas las cosas. Él es uno de los dos testigos de Ap.11:3-12. “Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista” (17:12-13). Igual que Juan, que vino con el espíritu y poder de Elías y no fue reconocido como el mensajero (Mal. 3:1; Mc.1:2) que debía preparar el camino para el Señor, sino que fue rechazado, así Cristo no sería reconocido y sería rechazado.
El discurso del monte de los Olivos. La Segunda Venida (Mt. 24-25; Mc. 13:1-37; Lc. 21:5-36)
Ahora empieza la sección que se conoce como el discurso del monte de los Olivos. Se llama así porque Jesús estaba en el monte de los Olivos cuando dio este sermón profético acerca de Su Segunda Venida. Jesús estaba profetizando mientras enseñaba. Nosotros también necesitamos una unción profética mientras enseñamos y predicamos. Él no dijo: “Oye, pueblo mío”, o “Así dice el Señor”. Él profetizó mientras hablaba con los apóstoles.
El monte de los Olivos es muy importante porque: 1. Es donde Jesús habló de Su Segunda Venida. 2. Es desde donde Él ascendió al cielo (Hch.1:10-12). 3. Es donde Él regresará (Zac.14:4).
Después de mucha enseñanza, “saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios” (Mc. 13:1), “…el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas” (Lc. 21:5), “…se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo” (Mt. 24:1). Mientras aún vivía, Herodes había convertido el Templo en un elaborado complejo de edificios con patios. El santuario mismo estaba rodeado de muchas otras hermosas estructuras. Ya hacía más de cuarenta y seis años que estaba en construcción, y todavía no estaba terminado (Jn. 2:20).
“Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mt. 24:2-3).
Después de salir de la zona del Templo, Jesús y Sus discípulos se fueron al valle de Cedrón y subieron al monte de los Olivos, que dominaba el Templo. Marcos dice que estaba “frente al templo” (Mc.13:3). No estaba muy lejos. Con plena vista al Templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron en privado: “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas…?” (Mc.13:3-4). Mateo señala las tres preguntas específicas que le hicieron:
1. Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? (que no quedará piedra sobre piedra, etc.) 2. ¿Qué señal habrá de Tu venida? (las señales que lleven a Su venida) 3. ¿Y el fin del siglo? Por lo tanto, algunas cosas de las que Él habló eran para esa generación, ¡y algunas eran para hoy!
Mateo, Marcos, Lucas solamente registran partes del discurso; así que debemos leer los tres relatos para obtener el mensaje completo. Como se hacen varias preguntas, debemos darnos cuenta de lo siguiente:
a. Algunas cosas se iban a cumplir en el año 70 d.C. (no quedará piedra sobre piedra, la destrucción de la ciudad y del Templo, y que los judíos fueran llevados cautivos a todas las naciones). b. La mayoría de las cosas que Él dice son para nuestro tiempo. Las señales de Su venida incluyen eventos muy catastróficos (guerras, pestes, hambres, señales terribles). La generación de Su venida verá una serie de grandes eventos desastrosos que llevarán a Su Segunda Venida y la incluirán. c. Algunas cosas de las que dijo podrían tener su cumplimiento tanto en el primer siglo como en nuestro tiempo. Las advertencias de salir de Jerusalén, tiempos de horror incomparable, ser traídos ante los gobernadores para testimonio de nuestra fe, etc.; podrían todos cumplirse tanto en el primer siglo como también en nuestro tiempo.
Jesús estaba profetizando mientras hablaba a los discípulos en el monte de los Olivos: “Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán” (Mt. 24:4-5). El engaño será la característica distintiva de los últimos días. Cualquiera que no camine cerca del Señor será arrastrado por la falsedad venidera (2 Ts. 2:3-12). El mayor avivamiento que el mundo haya visto jamás se extenderá como reguero de pólvora por las naciones. Entonces, cuando parezca que la Iglesia ha conquistado a Satanás y al mal, se levantará el hombre de pecado. El verdadero propósito de que Dios permita que Satanás produzca a este hombre es probar a las naciones. Este hombre atraerá a todos los malos a sí mismo, incluidos muchos de dentro de la Iglesia. Por lo tanto, no es suficiente predicar: “¡Jesús viene!”. Debemos decirle a la gente que, antes de que Jesús venga, aparecerá el hombre de pecado (2 Ts. 2:3-12). Así que, afírmese en Cristo.
Habrá muchas guerras y problemas en la Tierra: hambres, pestes y enfermedad. El mundo vivirá con temor y desesperanza. Aun así, Cristo nos dice que no nos turbemos ni nos alarmemos (Mt. 24:6; Lc. 21:9). Debemos tener paz perfecta en nuestros corazones, y llevar esa paz a otros. Dios lo tiene todo bajo control. Él es quien controla la historia. Dios es soberano y tiene la última palabra en todo.
“Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (24:9-13, subrayado del autor).
Cristo enseñó claramente acerca de una persecución venidera en la que algunos incluso darían sus vidas. Habrá un odio creciente hacia los cristianos en el mundo. El resultado es que “muchos tropezarán”. Esto se refiere a cristianos que tropiezan. Muchos se echarán atrás porque no están plenamente afirmados o comprometidos con Cristo. Éstos incluso se traicionarán y se odiarán entre sí. Con los años, hemos visto a muchos cristianos traicionarse el uno al otro. Muchos tropezarán por la falta de profundidad en su experiencia cristiana. La multitud podrá “cantar con el evangelista”, pero cuando usted predique la vida de la cruz y el mensaje verdadero, se hará manifiesto quiénes son genuinos.
“El amor de muchos se enfriará”, esto es una referencia más a los creyentes que a los incrédulos. El incrédulo no tiene ningún amor por Cristo o por la verdad. La mayoría de los cristianos no son llamados a ser mártires por Cristo. Para aquellos que son llamados, el martirio es un gran privilegio, y se les dará una gracia especial en ese momento. Por lo tanto, no tenemos absolutamente nada de qué preocuparnos.
“El que persevere hasta el fin, éste será salvo”. La predicación del Evangelio hoy en día es muy superficial. En efecto, dice: “Sólo cree en Jesús, confiésale tus pecados y eres salvo por la eternidad”. Raramente oímos de la necesidad de continuar en la fe. Sin duda hay tentaciones que vencer, batallas que ganar, malos entendidos y reproches de amigos y familiares que debemos soportar, y engaños de los que debemos ser conscientes para poder llegar al cielo. Jesús advierte que muchos tropezarán, y que el amor de muchos se enfriará. Algunos hermanos cristianos incluso se volverán el uno contra el otro, y se odiarán el uno al otro. Por lo tanto, debemos estar profundamente afirmados en Cristo si queremos superar la tormenta venidera.
La persecución es lo que va a purificar a la Iglesia de Cristo. En los tiempos del obispo de Cartago, el emperador romano emitió un decreto desde Roma ordenando que todos los cristianos perderían tierras y propiedades. A media noche, había cristianos golpeando las puertas de los magistrados locales, negando toda relación con Cristo. Podemos ver, entonces, que la persecución separa los verdaderos cristianos de aquellos que no están comprometidos con Él. En nuestros tiempos, cuando los cristianos no puedan comprar ni vender, esto revelará quién es quién. Para algunos, el comercio y la economía son mucho más importantes que Cristo. “El amor de muchos se enfriará”.
“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes…porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (ver Mt. 24:15-27).
La “Abominación Desoladora” es el evento que da comienzo a la Gran Tribulación. Es algo próximo a Jerusalén. Cristo dice: “Cuando lo vean, salgan de Jerusalén y de Judea, porque habrá entonces Gran Tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá”. La Gran Tribulación alcanza su clímax en la Segunda Venida de Cristo. Jesús contemplaba algo que estaba más allá del tiempo de los apóstoles. Vamos a hablar de esta Abominación Desoladora en un momento.
Muchos han confundido la “Abominación Desoladora” (Mt. 24:15: Mc. 13:14) con la “destrucción” de Jerusalén mencionada en Lucas 21:20-24 (“desolación”, NVI). La desolación de Jerusalén ocurrió en el año 70 d.C. No quedó piedra sobre piedra. Sin embargo, la Abominación Desoladora es algo que ocurre en los últimos días, y desencadena la Gran Tribulación.
No confunda estos dos eventos:
1. La desolación de Jerusalén (Lc. 21:20-24) – La destrucción total de Jerusalén en 70 d.C. 2. La “Abominación Desoladora” que da comienzo a la Gran Tribulación en nuestro tiempo. Cristo dijo que lo veríamos. ¡Observe a Israel! Es una señal para la Iglesia.
DESOLACIÓN DE JERUSALÉN Lucas 21:20-24
Jerusalén fue destruida en el año 70 d.C. Cristo les advirtió que huyesen de Jerusalén. Los sobrevivientes fueron esparcidos entre las naciones. Lucas 21:20-23 podría tener un cumplimiento tanto en el primer siglo como en nuestro tiempo, pero no el versículo 24. Jerusalén será destruida parcialmente en nuestros días, pero no será destruida (desolada) como en el año 70 d.C. ni será esparcida entre las naciones.
LA ABOMINACIÓN DESOLADORA Mateo 24:15,21; Daniel 12:11
La “Abominación Desoladora” da inicio a la Gran Tribulación. Esto ocurre en un lugar geográfico y literal: Judea. El lugar santo es el Templo en Jerusalén. Jesús dijo que nosotros lo veríamos. Una vez más, a los habitantes se les advierte que se vayan.
Daniel 9:24-27 es el fundamento del discurso del monte de los Olivos, especialmente los versículos 26-27
Daniel 9:24-27 es el fundamento del discurso del monte de los Olivos, especialmente los versículos 2627. Jesús meditaba en estos versículos a menudo cuando era joven. Muchas de Sus parábolas están también basadas en estos versículos.
Daniel 9:26b-27 dice: “…se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el deso-lador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”.
“Se quitará la vida al Mesías”. De Daniel 9:26 solamente, Jesús entendió que Él iba a ser rechazado por Jerusalén. Como consecuencia, Jerusalén y el Templo serían juzgados por Dios y destruidos por un príncipe que vendría. Ese príncipe fue Tito, quien después se convirtió en emperador. En aquel momento era sólo un príncipe, el hijo del emperador Vespasiano. Hasta el fin de la Era de la Iglesia “durarán las devastaciones” en Jerusalén. Entonces, al final mismo, un príncipe haría un pacto de siete años con Israel. Una “semana” significa siete años en hebreo (ej: Jacob trabajó una semana por Raquel en Génesis 29:27). A la mitad de los siete años, este hombre malvado rompería el pacto y haría que cesasen los sacrificios de Israel, ofreciendo la abominación que trae desolación.
La Abominación Desoladora
La Abominación Desoladora es mencionada por Mateo y Marcos, pero no por Lucas. Lucas habla solamente de la destrucción de Jerusalén. Ésta es la razón por la que tenemos que poner los tres relatos juntos. Mateo y Marcos dicen: “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel … (el que lee, entienda) (Mt. 24:15; Mc. 13:14), entonces los que estén en Judea huyan a los montes”. Debemos conocer bien las profecías de Daniel para entender lo que significa la Abominación Desoladora. Se encuentra en Daniel 8:11-14; 9:27; 11:31 y 12:11.
Ocurre en Judea (en el Lugar Santo, por ejemplo el Templo de Jerusalén) y da comienzo a la Gran Tribulación. Esto ya ocurrió en la historia, en el año 168 a.C., con Antíoco Epífanes IV. Ocurrirá otra vez, y dará inicio a la Gran Tribulación. La historia se repite.
Esta Abominación Desoladora es mucho menos misteriosa de lo que uno imaginaría. Cada diciembre uno oye a los judíos decirse el uno al otro: “Feliz Hannukah”. Hannukah es una fiesta que conmemora la purificación y la nueva dedicación del Templo que había sido profanado por la Abominación Desoladora. También se le llama la fiesta de la Dedicación (o fiesta de las Luces). Jesús estaba en Jerusalén mientras celebraban la fiesta de la Dedicación (ver Jn. 10:22). Veamos brevemente la historia que rodea esta fiesta.
Un rey sirio llamado Antíoco Epífanes IV (175-164 a.C.) capturó y oprimió a Jerusalén. Quemó todas las Santas Escrituras, hizo ilegal la circuncisión y obligó a los judíos a comer carne de cerdo. Aquellos que no obedecían eran asesinados. Además de todo esto, entró en el Templo y ofreció sangre de cerdo sobre el altar. Eso fue una abominación atroz. También quitó el sacrificio diario. Los judíos, bajo Judas Macabeo, organizaron una revuelta contra él y prevalecieron. Entonces purificaron y volvieron a dedicar el Templo. De acuerdo con la tradición, sólo tenían aceite suficiente para mantener el candelero encendido durante un día, pero milagrosamente estuvo encendido durante ocho días. Así, esta fiesta llegó a conocerse como la fiesta de las Luces, y también la fiesta de la Dedicación (Hanukkah).
Las profecías de Daniel tuvieron un cumplimiento literal cuando Antíoco Epífanes IV ofreció esta abominación. Hasta cierto punto, estos versículos de Daniel tuvieron un cumplimiento histórico, pero esto fue sólo un tipo de algo que está por venir. Jesús dijo: “Cuando lo vean, escapen”. Daniel 9:27 sugiere que un hombre fuerte en la zona del Mediterráneo hará un pacto de siete años con Israel en los últimos tiempos. Entonces lo romperá a la mitad de los siete años y profanará el Templo judío como señal de desprecio. Lo que ocurrió en el año 168 a.C. es un tipo de lo que va a ocurrir otra vez. Antíoco Epífanes IV es un tipo del Anticristo venidero. Esto significa que los judíos deberán regresar a los sacrificios en nuestros días, y tener un Templo. Nada de esto podría haber sucedido antes del año 1948 porque hasta entonces Israel había dejado de ser una nación y no había Templo allí. El pueblo había sido dispersado alrededor del mundo desde la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.
Cristo ante Pilato (Mt. 27:2, 11-14; Mc. 15:1-5; Lc. 23:1-5; Jn.18:28-38)
EL JUICIO ROMANO
1. El pretorio (Jn. 18:28) 2. Los cargos (Lc. 23:2) 3. El interrogatorio (Jn. 18:33) 4. La defensa (Jn. 18:36) 5. El veredicto interrumpido (Jn.18:38) 6. Jesús ante Herodes (Lc. 23:8) 7. La burla (Lc. 23:10) 8. Cristo nuevamente ante Pilato (Mt. 27:15)
Después que el concilio lo hubo condenado oficialmente a muerte, ataron a Jesús y lo llevaron a Pilato. Era temprano por la mañana, probablemente cerca de las 5:00, según nuestra hora. Juan 18:28 dice que llevaron a Jesús al pretorio, pero ellos mismos no entraron al pretorio porque les haría impuros y no podrían comer la Pascua. Por lo tanto, Pilato salió a ellos y dijo: “¿Qué acusación traéis contra este hombre? Respondieron y le dijeron: Si éste no fuera malhechor [o criminal], no te lo habríamos entregado” (Jn.18:29-30).
Entonces presentaron estos cargos contra Jesús, que sólo Lucas enumera: “Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey” (Lc. 23:2). Sus quejas eran políticas: “Está causando problemas, prohibiendo pagar tributo a César, diciendo que Él mismo es rey (es decir, que reemplaza a César)”. Percibiendo Pilato que sus quejas eran religiosas, dijo: “Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los judíos le dijeron: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie” (Jn.18:31).
“Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?” (Jn.18:3334). Jesús sabía que los judíos habían puestos esas palabras en la boca de Pilato. También, cuando enumeraron muchos de los otros cargos de los principales sacerdotes, Jesús no contestó nada, de manera que Pilato se maravillaba mucho del control y la paz que mostraba (Mt. 27:11-14; Mc.15:3-5).
“Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito” (Jn. 18:35-38).
Pilato salió del pretorio y dijo “a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre. Pero ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí” (Lc. 23:4-5). Ellos insistieron en que Él estaba causando problemas y alboroto por todo el país.
CONCLUSIÓN
Los Evangelios que acabamos de estudiar son un resumen de la vida de Cristo. Es importante tener siempre presente que el propósito de Dios para cada creyente es experimentar la vida de Cristo, no simplemente estar familiarizado con todos los relatos históricos de los Evangelios. Cada creyente ha sido llamado a seguir Sus pisadas (1 P. 2:21). La vida de Cristo ciertamente es un patrón, una hoja de ruta para nuestras vidas. Él es el Precursor que traspasó el velo (ver He. 6:20), y nos llama a que le sigamos allí.
Nuestro estudio de los Evangelios tiene tres objetivos en mente. El primer objetivo es conocer a Cristo de una manera muy personal. El conocimiento íntimo de Cristo no es posible fuera de la luz de la revelación. Solamente en la medida que el Espíritu divino ilumina las Escrituras en nuestros corazones y sopla aliento de vida en ellas, es que podemos poseer verdaderamente “la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús”. Sólo entonces podemos ser hechos conformes a Su imagen y semejanza.
El segundo objetivo es experimentar Su poder de la resurrección. El Espíritu Santo vino sobre Cristo cuando fue bautizado y permaneció sobre Él mientras duró Su ministerio. Él tenía el Espíritu “sin medida”. De manera similar, Dios quiere que Su pueblo sea lleno hasta rebosar con ese mismo Espíritu. A menos que entendamos Su deseo de llenar a Su Iglesia de los últimos tiempos con el Espíritu sin medida, perderemos por completo el sentido de la vida de Cristo que se nos presenta en los Evangelios
El tercer objetivo es cumplir nuestro curso en la vida. En el último día de la vida terrenal del Señor, Él declaró al Padre: “Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese” (Jn. 17:4). Jesús cumplió totalmente Su misión en la Tierra. Su meta fue dar en el blanco de Su vida, que era la cruz. La característica distintiva del Señor Jesucristo fue cumplir la voluntad de Dios en su totalidad. Había puesto Su rostro como un pedernal para ir a la cruz y rehusó ser desviado de Su curso. Él no sólo había venido a hacer la voluntad del Padre; se deleitaba en hacer Su voluntad. Que esa misma intención esté también en nosotros.
Como conclusión, quisiera recomendarle que estudie este libro de texto frecuentemente en el futuro, mientras estudia los Evangelios. El estudio es una de las claves principales para tener “verdad en el interior”. Cuando estudiamos las Escrituras, estamos creando huellas saludables en nuestras mentes y corazones. Los Evangelios (quizás más que cualquiera de los otros libros de la Biblia) nos muestran a Aquél que debe ser nuestro modelo. A medida que continuemos contemplando a Cristo, el “Verbo” (la Palabra) de Dios, llegaremos a ser más como Él.
Jesús enseñaba por medio de contrastes
El Maestro más grande de todos los tiempos a menudo enseñaba por medio de contrastes. Esta faceta de la naturaleza de Cristo es especialmente mostrada en el Evangelio de Mateo quien presentó a Jesús como un Moisés mucho Mayor. Consideremos lo siguiente:
• Pescadores de hombres / Pescadores del mar (Mateo 4:18,19). • Las cinco vírgenes prudentes / Las cinco vírgenes insensatas (Mt. 25 1-11). • El bautismo en agua / El bautismo en el Espíritu Santo (Mt. 3:11). • La puerta estrecha / La puerta ancha; • Pocos son los que hallan la vida eterna / Muchos son los que buscan la vida eterna (Mt.7:13,14) • Odres nuevos / Odres viejos (Mt. 9:17) • El hijo que dijo si pero no obedeció / El otro hijo que dijo no pero más tarde obedeció (Mt. 21:28-32). • Las ovejas / Los cabritos (Mt. 25:31-46); • Los peces buenos / Los peces malos (Mt.13;47-49); • El trigo / La cizaña (Mt.13:24-30). • El árbol que da buenos frutos / El árbol que da malos frutos (Mt. 7:16-20). • Verdaderos profetas y maestros / Falsos profetas y maestros (Mt. 7:15-20). • Los hijos del reino / Los hijos del malo (Mt. 13:37-43). • La mies es mucha / Los obreros son pocos (Mt. 9:36-38). • Amar a Dios más que a la familia y los amigos / Amar a la familia y amigos más que a Dios (Mt.10:37,38). • Tener la alabanza y honra de Dios / Tener la alabanza y honra de los hombres (Mt. 23:5-12, Jn. 12:43). • Desear ser visto sólo por Dios / Desear ser visto por los hombres (Mt. 6:2-6, 6: 16-18). • Perder nuestra vida para hallarla / Buscar preservar nuestra propia vida y perderla (Mt. 10:38, 39). • El remiendo de paño nuevo / el vestido viejo (Mt. 9:16) • Confesar o negar a Cristo delante de los hombres /
Cristo nos confiesa o nos niega delante del Padre (Mt.10:32,33). • Amar la verdad para recibir más verdad / Rechazar la verdad y perder aún la que teníamos (Mr. 4:24, 25). • Dejar que nuestra luz alumbre a los hombres / Esconder nuestra luz debajo de un almud (Mt. 5:14, 15). • Ser la sal (simbólico de sinceridad) de la tierra /
Desvanecerse o perder su sabor, volvernos corruptos (Mt. 5:13). • Servir a Dios / Servir a las riquezas (Mt. 6:24); • Corazones llenos de luz /Corazones en tinieblas (Mt. 6:22-23). • Tesoros en el cielo / Tesoros en la Tierra (Mt. 6:19-21). • Recompensa ahora / Recompensa después (Lc. 6:20-26). • Invertir en nuestra casa en la Tierra / Invertir en nuestra casa celestial (Mt. 6:19-21). • El hombre prudente que edificó su casa sobre la roca /
El hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. (Mt. 7:24-27)

• Aquel que escucha y obedece / Aquel que escucha pero no obedece (Mt. 7:24-27). • Aquel cuya casa prevalece en la tormenta / Aquel cuya casa es derribada en la tormenta (Mt. 7:24-27). • Mostrar misericordia a otros / Dios nos muestra misericordia a nosotros (Mt. 5:7. Stg. 2:13). • El juicio con el que juzgamos a otros y la medida con que medimos /
El mismo juicio con el que nos mide Dios (Mt. 7:1,2). • Perdonar a otros / Dios nos perdona; No perdonar a otros / Dios no nos perdona (Mt. 6:14, 15, 18:21-35). • Aquellos que son grandes en el reino / Aquellos que son pequeños en el reino (Mt. 5:19). • La ofrenda que acepta Dios / La ofrenda que rechaza Dios (Mt. 5:23, 24, 9:13, 12:7). • Amar a nuestros enemigos / Odiar a nuestros enemigos (Mt. 5:43, 44, 46, 47). • Justicia exterior /Justicia interior (Mt. 5:20). • El sol que resplandece y la lluvia que cae sobre los justos /
El sol que resplandece y la lluvia que cae sobre los injustos (Mt. 5:45). • Que tu si sea un si / que tu no sea no, Que tus palabras sean verdaderas (Mt. 5:37). • Reír ahora / Llorar después; riquezas ahora / Pobreza después;
Persecución ahora; Gozo eterno (Lc.12:47, 48). • El siervo que conocía la voluntad del Señor /
El siervo del Señor que no conocía la voluntad del Señor (Lc.12:47,48)). • Su yugo que es fácil / Nuestro yugo es pesado (Mt. 28-30). • La fe del centurión / La fe de todos los demás israelitas (Mt. 8:10-12). • Naamán el sirio fue limpiado de lepra / Ninguno de los otros israelitas fue limpiado (Lc. 4:25-27). • Recoger la mies con Él / Recoger la mies a nuestro modo y desparramarla (Mt.12:30; Lc.11:23).
AGREGUE SUS PROPIOS CONTRASTES, ENCONTRARÁ MUCHOS MÁS EN LAS ENSEÑANZAS DE CRISTO.