¿Los demonios pueden pensar y tomar decisiones?
AUTOR PASTOR JOHN CASANOVA

Si los nombres que se le atribuyen a los demonios son muchos, más aún las características que revisten su desempeño de maldad en el mundo de las tinieblas.
Pero una pregunta: ¿Pueden pensar y tomar decisiones? Este sí que es un tema polémico.
Sin duda habrá quienes digan que es imposible, que ellos están sujetos a la voluntad de satanás, pero otros más, al leer múltiples pasajes bíblicos coincidirán en el hecho de que sí razonan.
El primer elemento a considerar es que reciben órdenes. No de otra manera se explica que estén organizados jerárquicamente tal como advirtió el apóstol Pablo: “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.” (Efesios 6:12. la Biblia de Las Américas)
¿Cómo reciben órdenes? Porque hay un cuidadoso organigrama con el que ejecutan las órdenes del adversario espiritual.
Pero volvamos al asunto inicial: ¿Pueden hoy los demonios pensar y tomar decisiones? Por encima de la controversia, permítanos asegurarle que sí. ¿De dónde toma forma esta afirmación? De las Escrituras.
Piensan en obrar maldad
Le invitamos a considerar un pasaje revelador de las Escrituras. Ocurre cuando Jesús llega a cierto lugar: “Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” (Mateo 8: 28 29)
¿Por qué agredían los endemoniados a las personas que transitaban por allí? ¿Quién les daba las órdenes? ¿Cómo sabían lo que debían hacer y de qué manera? Por un hecho indudable: Tienen la capacidad de pensar. Es cierto, orientan sus esfuerzos hacia la maldad, pero al fin y al cabo piensan.
Otro pasaje interesante toma como fundamento una parábola del Señor Jesús: “Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Me volveré á mi casa de donde salí. Y viniendo, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, habitan allí: y lo postrero del tal hombre es peor que lo primero.” (Lucas 11:24-26. La Biblia de Las Américas)
Por supuesto, los demonios no hacen las cosas a la topa tolondra. Atienden unas instrucciones específicas; el hecho es que sí toman decisiones: Obedecer y no hacerlo. Y obran en consonancia a su capacidad de decidir, siempre orientados a la maldad.
Ahora, hay otras características de los demonios que comparto con ustedes, a la luz de la Palabra de Dios:
Engañan con sus enseñanzas
El mundo de las tinieblas tiene un plan estructurado que se dirige a destruir el pueblo cristiano. En consonancia con ese propósito, propagan enseñanzas mentirosas.
El apóstol Pablo se refirió al tema en la primera carta Pablo a Timoteo: “Ahora bien, el Espíritu Santo nos dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe verdadera; seguirán espíritus engañosos y enseñanzas que provienen de demonios. Estas personas son hipócritas y mentirosas, y tienen muerta la conciencia.” (1 Timoteo 4:1, 2. NTV)
Estas doctrinas, como bien lo anotó el apóstol, provienen de demonios que estructuran dogmas y creencias que engañan y buscan pervertir el Evangelio. Por eso, antes de seguir, evalúe: Las enseñanzas que está recibiendo donde se congrega, ¿están fundamentadas en la Biblia?
Hay violencia en el obrar demoníaco
Aun cuando la televisión presenta a través de los dibujos animados a los demonios con ciertas características de bondad, hay mentira detrás de todos estos argumentos. Los demonios son violentos por naturaleza.
Cuando leemos las Escrituras nos encontramos el siguiente pasaje: “Cierta vez que Jesús estaba en la sinagoga, un hombre poseído por un demonio, un espíritu maligno, comenzó a gritarle a Jesús: — ¡Vete! ¿Por qué te entrometes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? ¡Yo sé quién eres: el Santo de Dios! — ¡Cállate! — lo interrumpió Jesús y le ordenó— : ¡Sal de este hombre! En ese mismo momento, el demonio arrojó al hombre al suelo mientras la multitud miraba; luego salió de él sin hacerle más daño.” (Lucas 4:33-35. NTV)
A menos que hubiese intervenido el Señor Jesús para traer liberación a esta víctima del obrar demoníaco, habría sido atacado violentamente.
Cuando tenga enfrente a un demonio, hablando por boca de una persona, no crea sus mentiras. Sepa que, si estuviera en sus manos y usted no estuviera ejerciendo la autoridad de Cristo, ese ser espiritual le atacaría sin compasión.
Buscan adoración
Los demonios viven en un mundo espiritual donde la egolatría ocupa un lugar privilegiado. Buscan adoración.
El apóstol Juan nos compartió una interesante perspectiva cuando escribió: “Sin embargo, los que no murieron en esas plagas aun así rehusaron arrepentirse de sus fechorías y volverse a Dios. Siguieron rindiendo culto a demonios y a ídolos hechos de oro, plata, bronce, piedra y madera, ¡ídolos que no pueden ni ver ni oír ni caminar!” (Apocalipsis 9:20. NTV)
¿Ha escuchado de artistas famosos que rindieron su vida a satanás a cambio de fama y riqueza? Abundan esas historias. Y aunque muchas están revestidas de sensacionalismo, hay testimonios de hombres y mujeres famosos que reconocen haber obtenido los favores de las tinieblas a cambio de la adoración a satanás y sus demonios.
Obran a través de la adivinación
¿Qué lleva a las personas a asistir a los adivinos y agoreros? La respuesta es sencilla: Desean saber qué ocurrirá en el futuro.
Los demonios que no están regidos por el paso del tiempo, conocen algo más. Van más allá de lo que podemos apreciar. Sobre esa base leemos en la Palabra un relato del evangelista Lucas:
“Cierto día, cuando íbamos al lugar de oración, nos encontramos con una joven esclava que tenía un espíritu que le permitía adivinar el futuro. Por medio de la adivinación, ganaba mucho dinero para sus amos. Ella seguía a Pablo y también al resto de nosotros, gritando: «Estos hombres son siervos del Dios Altísimo y han venido para decirles cómo ser salvos». Esto mismo sucedió día tras día hasta que Pablo se exasperó de tal manera que se dio la vuelta y le dijo al demonio que estaba dentro de la joven: «Te ordeno, en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella». Y al instante el demonio la dejó.” (Hechos 16:16-18. NTV)
El espíritu de esta joven era de adivinación (de pitón) y, al parecer, sabía hechos prontos a ocurrir. Esa era la actividad que derivaba ganancias a quienes la tenían a cargo. Además de liberarla del demonio, físicamente es evidente quedó también libre.
Se manifiestan en diversas formas
Latinoamérica es muy rica en tradiciones de apariciones. ¿Son todas mentiras o producto del folclor? Puede que sí, o tal vez no sea así. Lo cierto es que muchos testimonios de personas que salieron del ocultismo, coinciden en que vieron a los demonios manifestarse con formas humanas, de animales o seres angelicales.
El apóstol Pablo salió al paso de los engaños cuando escribió: “¡Pero no me sorprende para nada! Aun Satanás se disfraza de ángel de luz.” (2 Corintios 11:14. NTV)
Muchas de las apariciones de aparentes “vírgenes” y seres angelicales, en verdad son demonios disfrazados que tocan las emociones de las personas, trayendo confusión.
Ejerza autoridad en Cristo
Las consideraciones acerca de las maniobras de los demonios podrían extenderse mucho más. No obstante, lo que deseamos ponderar aquí es que usted y yo como siervos de Jesucristo tenemos más poder que todo el mundo de las tinieblas junto. Cristo nos hizo vencedores y esa autoridad debemos ejercerla.
El autor y conferencista, Jim Murphy, escribió:
“De alguna manera los demonios saben si es que la persona contra la que luchan entiende su autoridad en Cristo. Ellos también conocen si la persona sabe cómo ejercer su autoridad en Cristo.” (Jim y Carolyn Murphy. “Cómo derrotar a los demonios”. Hundredfold Press. 1998. EE.UU. Pg. 11)
Lo esencial es que recordemos las palabras de nuestro amado Salvador cuando dijo: “Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño.” (Lucas 10:19. La Biblia de Las Américas)
Puede que los demonios tengan distintivos que pueden hacerlos parecer poderosos, pero no hay tal. Los poderosos somos los cristianos cuando nos decidimos a vencer, haciendo acopio de la autoridad que nos delegó nuestro amado Salvador.
Hoy es el día para dar esa batalla, y salir airosos por el poder de Dios que va delante de nosotros como poderoso gigante…