Libramos una batalla por el dominio mental
AUTOR PASTOR JOHN CASANOVA

Desde que usted aceptó a Jesucristo como su Señor y Salvador, las alarmas se encendieron en el cuartel de Satanás y— si antes lo atacaba— ha decidido redoblar sus esfuerzos para sacarlo del Camino y de paso, retomar el control de su mente. Él sabe que si lo domina en esa área, habrá tomad pleno control y será difícil alcanzar la libertad, al menos en sus propias fuerzas.
Nuestro eterno enemigo espiritual busca generar confusión. Es parte de su estrategia.
El apóstol Pablo advirtió “Pues aunque vivimos en el mundo ni militamos según el mundo. Porque las armas de nuestra milicia no son mundanas, sino poderosas en Dios, para destruir fortalezas, para derribar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y cautivar todo pensamiento en obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:3-5 Cf. Efesios 6:11-18).
Es evidente que alrededor nuestro se encuentran dos dimensiones: la física y la espiritual. En todo lo material, podemos salir al paso de los ataques.
En el campo espiritual es más complejo porque a menos que tomemos conciencia de que se está librando una batalla demoníaca contra los hijos de Dios, seremos golpeados una y otra vez.
¿Cómo peleamos? Con las armas espirituales, unidos íntimamente con el Señor Jesucristo. Así aseguramos la victoria, tal como lo explicó el autor sagrado:”Por lo demás hermanos, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.” (Efesios 6:10).
Dios es quien nos asegura la victoria, por tanto es en Él, en su fortaleza y en las armas espirituales que nos provee, que debemos afincarnos siempre.
Algo inevitable
Aunque la mayoría de cristianos ignoran deliberadamente que es inevitable la lucha que se libra contra las fuerzas satánicas, la batalla sigue latente, a toda hora, todos los días. Satanás busca controlar la mente de los cristianos. Por esa razón es necesario estar preparados para hacerle frente, como recomienda el apóstol Santiago:”Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y huirá de ustedes.” (Santiago 4:7. Versión Popular).
No tendremos poder si dependemos de nuestras capacidades y talentos. Venceremos si vamos fortalecidos en el poder de Dios. El enemigo sabe que así no puede ganar la guerra y no resistirá nuestra confrontación.
No podemos dormirnos ante la realidad que tenemos enfrente. Es imperativo que evaluemos cuidadosamente qué lecturas tenemos asiduamente, qué películas, qué tipo de conversaciones y amistades frecuentamos, qué términos usamos para expresarnos. ¿Hay pornografía en el material que usted consulta? ¿Hay ilustraciones o quizá descripciones de inclinaciones de perversidad, conocidas en la Biblia como abominación?
Es fácil caer en las redes del tentador. Él no descansa. “Sean prudentes y manténganse despiertos, porque su enemigo el diablo, como león rugiente, anda buscando a quien devorar. Resístanle, firmes en la fe, sabiendo que en todas partes del mundo los hermanos de ustedes están sufriendo las mismas cosas.” (1 Pedro 5:8, 9. Versión Popular).
Una de nuestras obligaciones es estar atentos a los ataques que despliega Satanás, y la segunda, enfrentarlo como soldados, dispuestos a ganar la batalla (Efesios 6:10-20).
Las estrategias de maldad
El enemigo espiritual busca generar opresión, desánimo y tribulación sobre los cristianos. Sabe que se trata de una estrategia eficaz. Esa es la razón por la que muchos renuncian a su fe y salen huyendo.
Nunca olvide que él es perseverante. Constituye su especialidad. Libera ataque uno tras otro, como una gota de agua que cae junto a los cimientos de un muro. Si no estamos apercibidos, terminamos cediendo.
El apóstol Juan explicó: “Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero está bajo el maligno…” (1 Juan 5:19. Versión Popular Cf. 12:31 b).
Su amonestación está en consonancia con lo que dijo el Señor: “Ya no hablaré mucho con ustedes, porque viene el que manda en este mundo. Aunque no tiene ningún poder sobre mi.” (Juan 14:30. Versión Popular).
Si bien es cierto, el enemigo espiritual tiene gobierno sobre el mundo por el pecado del género humano, Cristo Jesús ya lo venció en la cruz.
¿De qué le sirve cegar nuestra mente?
Para Satanás es muy útil cegar nuestra mente. De esa manera, aunque nos compartan el evangelio en todas las maneras posibles, no alcanzamos a comprender su grandeza. Se convierte en un mensaje incomprensible. Es parte del plan del enemigo. El apóstol Pablo escribió: “Y si el evangelio que anunciamos está como cubierto por un velo, no está solamente para los que se pierden. Pues como ellos no creen, el Dios de este mundo los ha hecho ciegos de entendimiento para que no vean la brillante luz del evangelio de Cristo glorioso, imagen vida de Dios.” (2 Corintios 4:3, 4. Versión Popular).
Es necesario seguir batallando por esa gran fortaleza que es su mente. ¿De qué manera? Por lo menos atendiendo tres recomendaciones:
1.- Vigile sus pensamientos. Permanezca atento a qué tipo de mensajes permite que entren a su vida. Ponga un filtro. Evite deliberadamente todo contenido que usted es consciente, contiene elementos conducentes o que exaltan al pecado.
2.- Pregúntese: ¿Este tipo de pensamientos agradaría al Señor Jesucristo? Recuerde lo que plantea el apóstol Pablo: “Todo pensamiento humano lo someto a Cristo, para que lo obedezca a Él, y estamos dispuestos a castigar toda desobediencia, una vez que ustedes obedezcan perfectamente.” (2 Corintios 10:5, 6).
3.- Llene su mente de pensamientos agradables, positivos, que exalten a Cristo Jesús. Así lo recomienda el autor sagrado a los creyentes de Filipos y también a nosotros hoy: “Por último, hermanos, piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza.” (Filipenses 4:8. Versión Popular).
Haga un alto en el camino y hágase el propósito, desde hoy, de velar en torno a cuál es la información con la que alimenta su mente. Permita que allí, en esa fortaleza que desea tomar Satanás, gobierne plenamente el Hijo de Dios. ¡La victoria está asegurada!
No puedo concluir sin antes compartirle que oramos por aquél hombre de la ilustración inicial quien se encontraba abatido mentalmente por Satanás y fue libre, por el poder de Jesucristo…
Preguntas para evaluar la Lección :
Es importante que al terminar de estudiar la Lección se formule unas sencillas preguntas de repaso:
a.- ¿Por qué razón nuestra mente puede permanecer atada por fuerzas de maldad?
b.- ¿Desde cuándo libramos una batalla por el dominio mental?
c.- ¿Qué nos enseñan las Escrituras en 2 Corintios 10:3-5 en cuanto a las armas del cristiano?
d.- ¿Quién nos fortalece para librar batallas espirituales (Efesios 6:10)?
e.- ¿Cuál es el secreto para vencer en las batallas espirituales contra el enemigo (Santiago 4:7)?
f.- ¿Qué recomienda el apóstol Pedro en cuanto a enfrentar al enemigo (1 Pedro 5: 8, 9)?
g.- ¿Bajo quién está el gobierno del mundo, según enseña 1 de Juan 5:19?
h.- ¿Qué procura hacer el enemigo espiritual con nuestra mente (2 Corintios 4:3, 4)?
i.- ¿Qué aprendemos en Filipenses 4:8 que nos ayuda a vencer los ataques sobre la mente?